LAS TRES CES.
Entré a lo que parecía una peña, un local de socios. Enseguida leí, Club de cazadores de Carmona. Me hizo gracia, pues ya conocía el Centro cultural de Carmona, y no me parecía muy habitual una abreviatura con tres ces. Cierto que hay una conocida empresa de estudios por correspondencia que tambien se llama CCC, aunque en éste caso, creo que no se trata de una siglas.
Por alguna razón, mi mente empezó a divagar con esas tres consonantes, que no son tres, sino la misma tres veces, y entonces vi que podía haber un ciento. "Caben cien caballos" "Club de cabrones de Carmona" Consejo central de Carmona" "Curas con conciencia" "Centro cívico carmonense"
"Curso de clases de castellano". El club de catetos de Carmona, no es un ejemplo, pues ellos lo escriben tal y como lo pronuncian, que para algo son catetos, y por eso mismo lo escriben S.S.S.
Por razones obvias, el dialecto no se casa con la buena ortografía, ni aún habiendo acudido con asiduidad o sin ella a la escuela. En una tienda de frutas, vi un cartel en el que se anunciaba: Melón piel de zapo a 1 €, y estuve unos segundos pensando en qué sería eso de piel de zapo, hasta que me llegó la solución. Piel de sapo, pero escrito de forma onomatopéyica. Eso me hizo recordar otro anuncio a la puerta de un pequeño supermercado de barrio: Oferta, Zuavisante a 2'50 € ¿Zuavisante? El pastor que lo escribió, tiene una buena excusa para no haber aprendido a escribir, pero ¿Fué un pastor? !No¡ Fué una de las dependientas, y aún no me explico cómo hizo para cambiar la zeta por la ese, y luego la ese por la zeta. Ya no me sorprendo de éstas cosas, y sólo me hacen gracia. En el pueblo vecino ocurre lo mismo, un pequeño pueblo llamado Guadahoz, y que todo el mundo pronuncia "Guahó", y eso, independientemente de si saben leer y escribir.
Para que no olviden como empezó ésto, lo voy a terminar con tres ces mas.
Cuento cosas de Carmona. Y que por favor nadie se me ofenda, pues no hay la intención, ni nadie debe de molestarse porque éstas cosas del dialecto me causen un poco de risa. El taxista bien lo sabe, pues le dije amistosamente: Oiga, plazas se escribe con zeta, y ahi pone 5 plasas, pero inmutable y socarrón, con su tipico gracejo me señalo que: Nozotro hablamo azín. Fin.
Entré a lo que parecía una peña, un local de socios. Enseguida leí, Club de cazadores de Carmona. Me hizo gracia, pues ya conocía el Centro cultural de Carmona, y no me parecía muy habitual una abreviatura con tres ces. Cierto que hay una conocida empresa de estudios por correspondencia que tambien se llama CCC, aunque en éste caso, creo que no se trata de una siglas.
Por alguna razón, mi mente empezó a divagar con esas tres consonantes, que no son tres, sino la misma tres veces, y entonces vi que podía haber un ciento. "Caben cien caballos" "Club de cabrones de Carmona" Consejo central de Carmona" "Curas con conciencia" "Centro cívico carmonense"
"Curso de clases de castellano". El club de catetos de Carmona, no es un ejemplo, pues ellos lo escriben tal y como lo pronuncian, que para algo son catetos, y por eso mismo lo escriben S.S.S.
Por razones obvias, el dialecto no se casa con la buena ortografía, ni aún habiendo acudido con asiduidad o sin ella a la escuela. En una tienda de frutas, vi un cartel en el que se anunciaba: Melón piel de zapo a 1 €, y estuve unos segundos pensando en qué sería eso de piel de zapo, hasta que me llegó la solución. Piel de sapo, pero escrito de forma onomatopéyica. Eso me hizo recordar otro anuncio a la puerta de un pequeño supermercado de barrio: Oferta, Zuavisante a 2'50 € ¿Zuavisante? El pastor que lo escribió, tiene una buena excusa para no haber aprendido a escribir, pero ¿Fué un pastor? !No¡ Fué una de las dependientas, y aún no me explico cómo hizo para cambiar la zeta por la ese, y luego la ese por la zeta. Ya no me sorprendo de éstas cosas, y sólo me hacen gracia. En el pueblo vecino ocurre lo mismo, un pequeño pueblo llamado Guadahoz, y que todo el mundo pronuncia "Guahó", y eso, independientemente de si saben leer y escribir.
Para que no olviden como empezó ésto, lo voy a terminar con tres ces mas.
Cuento cosas de Carmona. Y que por favor nadie se me ofenda, pues no hay la intención, ni nadie debe de molestarse porque éstas cosas del dialecto me causen un poco de risa. El taxista bien lo sabe, pues le dije amistosamente: Oiga, plazas se escribe con zeta, y ahi pone 5 plasas, pero inmutable y socarrón, con su tipico gracejo me señalo que: Nozotro hablamo azín. Fin.
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