martes, 25 de octubre de 2011

Deuda.

Ocurrió hace muchos años, en un pequeño pueblo cerca de la frontera con Francia. La mujer de un labrador cayó enferma repentinamente, y ya en cama recibió la visita del medico del pueblo. La pobre mujer fué empeorando sin que nada pudiera hacerse, y en muy poco tiempo falleció. El apenado marido, aunque había pagado religiosamente las facturas de las primeras visitas, aún debía cierta cantidad al galeno.
   Iban pasando los dias, las semanas...y el médico veía que el recién viudo aparecía algunas veces por el pueblo, pero nunca se dignaba a acercarse por su consulta para saldar la cantidad adeudada. Así que finalmente, el galeno decidió hacer una visita de "cortesía" al labrador, con la sana intención de sacar a relucir el asunto de sus haberes.
   El labrador, un vasco fuerte y endurecido por el trabajo de la tierra, mostró sus mejores modales con el doctor. Lo invitó a sentarse junto al fuego, le sirvió una copa de vino del bueno, y recibió el consuelo y las condolencias del médico; Y ya hablando de sus visitas a la pobre enferma, sacó como quien no quiere la cosa, el tema de que aún le faltaban por cobrar algunas facturas. Entonces el labrador se puso muy serio, miró fujamente a los ojos al doctor, que repentinamente empezó a sentirse incomodo en el breve silencio que se hizo, y le dijo con voz ruda:
   -Doctor ¿Mató usted a mi mujer?
   El médico se quedó de piedra, blanca la cara, y la voz un hilo.
   -Por dios señor ¿Cómo me dice usted eso?
   El pobre hombre no osaba mirar al fuego de la mirada del labrador, y no encontraba las palabras.
   -Mire señor, fué una desgracia lo de su señora, esas cosas pasan, y nada podía hacerse por ella.
   Sin dejar de clavarle una mirada penetrante, el labrador añadió:
   -¿Curó usted a mi mujer?
   - No, ya le he dicho que en su caso nada podía hacerse, qué mas hubiese querido yo que curarla.
   -Bien. Pues si usted no la mató, y tampoco la curó: Nada le debo, así que marche en paz.
    Y el pobre medico tomó su maletín, y sin decir mas se marchó.

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